
El verano no solo trae consigo helados, terrazas y días eternos de sol. Para muchos núcleos urbanos en España, la subida de las temperaturas marca el inicio de una batalla aérea que parece no tener fin. Hablamos de la plaga de palomas en verano, un fenómeno que va mucho más allá de una simple molestia estética y que se convierte en un verdadero desafío de salud pública y mantenimiento urbano.
Si alguna vez has intentado disfrutar de un café en una plaza y te has sentido “vigilado” por una decena de estas aves, o si tu balcón se ha convertido en su cuartel general, este artículo te interesa. Vamos a analizar por qué el verano es su época dorada y qué puedes hacer para recuperar tu espacio.
¿Por qué hablamos de una plaga de palomas en verano?
Las palomas no han llegado a nuestras ciudades por casualidad. Aunque originalmente habitaban en acantilados rocosos, el crecimiento urbano a partir de 1950 les ofreció el escenario perfecto: edificios con cornisas (sus nuevos “acantilados”), ausencia de depredadores naturales como halcones o águilas y, sobre todo, una fuente inagotable de comida fácil.
El factor calor y la reproducción
El verano actúa como un catalizador. Con temperaturas más altas, el ciclo reproductivo de las aves se mantiene a pleno rendimiento. Mientras haya alimento y agua disponible, una pareja de palomas puede procrear varias veces al año. En las ciudades, donde las fuentes y los restos de comida en terrazas son abundantes, el crecimiento poblacional se vuelve exponencial.
La búsqueda de refugio y agua
En los meses estivales, las palomas buscan activamente lugares frescos y puntos de hidratación. Esto las lleva a concentrarse en fuentes públicas, sistemas de riego y aires acondicionados, provocando atascos en desagües y una acumulación masiva de excrementos en zonas de paso humano.
El peligro de las palomas: Más que un vecino ruidoso
A menudo las llamamos “ratas del aire”, y aunque suene duro, el término tiene una base científica. El peligro de las palomas no reside en su comportamiento agresivo (que no lo es), sino en lo que llevan consigo.
1. Un reservorio de enfermedades
Se estima que los desechos de estas aves pueden transmitir más de 40 enfermedades. Entre las más preocupantes destacan:
- Salmonelosis: A través de la contaminación de alimentos o agua por excrementos.
- Psitacosis: Una enfermedad infecciosa que se contrae al inhalar el polvo de las heces secas o las plumas.
- Infecciones fúngicas: Como la criptococosis, que afecta a los pulmones y al sistema nervioso.
2. Ectoparásitos: Los invitados no deseados
La plaga de palomas no viene sola. Estas aves son portadoras de más de 50 ectoparásitos que pueden saltar fácilmente a humanos y mascotas:
• Garrapatas y ácaros.
• Piojos y chinches.
• Sarnilla.
3. Daños estructurales y el “ácido” del guano
Cada paloma produce aproximadamente 14 kilos de materia fecal al año. El excremento de paloma es altamente corrosivo debido a su contenido en ácido úrico. Esto no solo ensucia; literalmente “come” la piedra de los monumentos, daña la pintura de los coches y debilita las estructuras metálicas de los edificios, provocando grietas donde luego se filtra la humedad.

¿Cuándo se considera oficialmente una plaga?
En BSP utilizamos métricas de densidad para el control de plagas de palomas. Generalmente, se habla de situación crítica cuando la densidad supera las 400 palomas por kilómetro cuadrado.
Si en tu comunidad de vecinos empiezas a notar que los nidos obstruyen canalones o que el olor de los excrementos es persistente a pesar de la limpieza, es el momento de dejar de verlas como “pajaritos” y empezar a verlas como un problema sanitario.
Estrategias efectivas para ahuyentar palomas
Mucha gente intenta soluciones caseras que rara vez funcionan a largo plazo (como los CDs colgados o los búhos de plástico que las palomas terminan usando de percha). Para ahuyentar palomas de forma efectiva, hay que ser estratégico:
Barreras físicas: La solución más ética y duradera
- Pinchos antiaves: No dañan al animal, simplemente impiden que se posen en repisas y cornisas.
- Redes de exclusión: Ideales para patios de luces o balcones. Crean una barrera física infranqueable.
- Sistemas de cables tensos: Evitan que la paloma encuentre estabilidad al aterrizar.
Higiene y control del entorno
La mejor forma de evitar su presencia es quitarles la “alfombra roja”:
- Cero comida: No alimentarlas bajo ningún concepto y asegurar que los contenedores de basura estén siempre cerrados.
- Eliminar fuentes de agua: Evitar que se acumule agua en macetas o platos.
- Limpieza profunda: Si ya hay excrementos, hay que limpiarlos con protección (mascarilla y guantes) y desinfectantes potentes para eliminar las feromonas que atraen a otras palomas.

La importancia del control de plagas profesional
Intentar gestionar una plaga de palomas en verano por cuenta propia suele ser una batalla perdida. Las palomas son animales con una gran memoria y un fuerte instinto de retorno a su lugar de anidación.
Empresas especializadas como BSP ofrecen un enfoque integral que va más allá de poner un parche. El control de plagas de palomas profesional incluye:
- Diagnóstico de situación: Identificación de puntos críticos de anidación.
- Captura controlada: En casos de sobrepoblación extrema, cumpliendo siempre con la normativa vigente.
- Instalación de sistemas profesionales: Que garantizan que el edificio deje de ser atractivo para ellas.
No esperes a que el problema anide en tu tejado.
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